El primer acuerdo consiste en ser impecable con tus palabras.
Las palabras no son solo sonidos o símbolos escritos. Independientemente la lengua que hables, tu intención se pone en manifiesto a través de las palabras. Todo lo que piensas, sueñas y eres lo expresas a través de ellas.
Las palabras son la herramienta más poderosa que tiene el ser humano. Y puede ser una espada de doble filo. Uno de los filos es el uso erróneo de ellas, que crea un infierno de vida. El otro filo es la impecabilidad de las palabras que genera belleza, amor y cielo en la tierra. Dependiendo como ellas se utilicen podrás liberarte o esclavizarte. Estas son tan poderosas que con el uso de una sola palabra podrías cambiar una o destruir a millones de personas.
Un ejemplo del poder que tienen las palabras, se encuentra en lo que sucedió en Alemania, cuando un hombre llamado Hitler manipuló a un país entero y provocó que explotara una guerra mundial.
La mente es como un campo fértil en el cual se están plantando semillas contantemente. Las semillas son ideas, opiniones y conceptos. Todas las mentes humanas son fértiles, pero solo para la clase de semillas para las que están preparadas. Es de suma importancia descubrir para qué clase de semilla es fértil nuestra mente, y prepararla para recibir la del amor más no la del miedo.
Una palabra es como un hechizo y todo ser humano actúa como un mago que puede hechizar a alguien o liberarlo de un hechizo. Continuamente estamos lanzando hechizos con nuestras opiniones. Por ejemplo, cuando nuestros padres y hermanos expresaban sus opiniones sin pensar. Nosotros nos creíamos lo que decían y vivíamos con el miedo que nos provocaban sus opiniones.
Las palabras captan nuestra atención, entran en nuestra mente y cambian por completo, para bien o para mal, nuestras creencias.
Veamos ahora lo que significa la palabra “impecabilidad”. “Impecable” proviene del latín pecatus, que quiere decir pecado. El im que significa “sin”. Entonces quiere decir “sin pecado”. La palabra pecado realmente es cualquier cosa que haces que va contra ti. Todo aquello que sientes, crees o dices que va contra ti es un pecado. Vas contra ti cuando te juzgas y te culpas por cualquier cosa. Cuando eres impecable, asumes la responsabilidad de tus actos, pero sin juzgarte ni culparte.
Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo. Al llamar “estúpido” a alguien en la calle, pareciera que se utilizara la palabra en contra de la otra persona, pero en realidad se utiliza sobre sí mismo, porque la persona te odiará por ello y ese odio no será bueno para ti.
Si me amo a mi mismo, expresaré ese amor en mis relaciones contigo y seré impecable con mis palabras. Porque la acción provoca una reacción semejante. Si te amo, tú me amarás. Si te insulto, me insultarás.
Ser impecable con tus palabras significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por ti mismo. Si llegas a un acuerdo contigo para ser impecable con tus palabras, la verdad se manifestará a través de ti y limpiará todo el veneno que hay en tu interior. Pero llegar a este acuerdo es difícil, porque hemos aprendido a hacer de la mentira un hábito al comunicarnos con los demás, y aún más importante, al hablar con nosotros mismos.
En el infierno, las palabras se emplean para maldecir, culpar, reprochar y destruir. Con el uso erróneo de las palabras, nos perjudicamos los unos a los otros y nos mantenemos mutuamente en un estado de miedo y duda. Dado que las palabras son la magia que poseemos los seres humanos y su uso equivocado es magia negra, utilizamos la magia constantemente sin saberlo.
Por ejemplo: Una madre llega una noche a su casa muy agotada y con dolor de cabeza luego de un día de trabajo duro. Ella solo quería tranquilidad, pero su hija saltaba y cantaba alegremente y cada vez cantaba más fuerte, lo cual provocó el aumento del dolor de cabeza de su mamá. Llegó un momento donde la madre no pudo más y le gritó “¡Cállate, tienes una voz horrible!”. ¿Es que no puedes estar callada?
Lo cierto es que, en ese momento, la tolerancia de la madre estaba en su límite y cualquier sonido le era molesto, no era la voz de su hija que fuera horrible. Sin embargo, la niña no cantó más porque pensó que su voz era horrible y que molestaría a todas las personas.
Siempre que escuchamos una opinión y la creemos, llegamos a un acuerdo que pasa a formar parte de nuestro sistema de creencias.
Muchas veces las personas que nos quieren emplean magia negra al utilizar sus palabras y lanzar opiniones. Pero ellos no son conscientes de lo que hacen y provocan, por esa razón debemos perdonarlos.
Los hechizos lanzados a través de las palabras son difíciles de romper. La única manera de deshacer un hechizo es llegar a un nuevo acuerdo que se base en la verdad. La espada tiene dos filos: en uno están las mentiras que crean la magia negra, y en el otro, está la verdad que tiene el poder de deshacer los hechizos.
En las relaciones humanas diarias, muchas veces nos lanzamos hechizos los unos a los otros con nuestras palabras. La peor forma de magia negra son los chismes.
Aprendimos a contar chismes por acuerdo. De niños escuchábamos a los adultos contar chismes sin parar y expresar abiertamente su opinión sobre otros. Mediante esas opiniones, transferían su veneno emocional, y nosotros aprendimos que era la manera normal de comunicarnos.
Contar chismes se ha convertido en la principal forma de comunicación en la sociedad humana. Esto nos hace sentir cerca de otras personas.
Si hacemos una analogía y comparamos la mente humana con un ordenador, el chismorreo es comparable a un virus informático, que no es nada más que un programa escrito en el mismo lenguaje que los demás, pero con una intención dañina.
Imagínate que cuando otras personas te cuentan chismes, introducen virus informáticos en tu mente que hacen que pienses con menor claridad. Después imagina que, en un esfuerzo por aclarar tu propia mente y para aliviarte del veneno, tú también chismorreas y contagias estos virus a otras personas.
Ahora, imagínate este proceso en una cadena interminable entre todos los seres humanos. El resultado es un mundo lleno de personas que solo pueden obtener información a través de circuitos que están obstruidos por un virus venenoso y contagioso. Este virus es lo que los toltecas denominaron mitote, el caos de miles de voces distintas que intentan hablar al mismo tiempo en la mente.
Muchas veces también somos nosotros mismos quienes nos lanzamos los hechizos. Nos hablamos constantemente, y la mayor parte del tiempo nos decimos cosas negativas como: “Estoy gordo, soy feo, no soy lo suficientemente bueno”.
Es importante comprender lo que son las palabras y lo que hacen. Si aplicas el primer acuerdo, verás cuantos cambios ocurren en tu vida. En primer lugar, cambios en tu manera de tratarte y en tu forma de tratar a otras personas, especialmente a aquellas que amas.
Muchas veces explicas chismes sobre las personas que amas para conseguir que otros apoyen tu punto de vista. Tu opinión no es más que tu punto de vista, y no necesariamente es la verdad.
Si adoptamos el primer acuerdo y somos impecables con nuestras palabras, cualquier veneno emocional desaparecerá en nuestra mente y dejaremos de transmitirlo en nuestras relaciones personales.
La impecabilidad de tus palabras también te proporcionará inmunidad frente a cualquier persona que te lance un hechizo. Solamente recibirás una idea negativa si tu mente es un campo fértil para ella.
Cuando eres impecable con tus palabras dejas de ser un campo fértil para la magia negra, pero sí lo es para las que surgen del amor. Puedes medir la impecabilidad de tus palabras a partir de tu nivel de autoestima. La cantidad de amor que sientes por ti es directamente proporcional a la calidad e integridad de tus palabras. Cuando eres impecable con tus palabras, te sientes bien, eres feliz y estás en paz.
Pon en práctica el primer acuerdo y podrás ser libre, vencer el miedo, tener una vida diferente. Utiliza tus palabras apropiadamente y empléalas para compartir tu amor. Empieza por ti mismo y dite cuánto te amas.
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